Podríamos decir que el gran enemigo cotidiano de la religión y la creencia es el colegio o los estudios, la razón sería el echo de que este nos “ocupa” mucho tiempo, dedicamos mucho a ser alguien más económicamente, socialmente, amorosamente talvez, pero… ¿moralmente? ¿Religiosamente? No es mucho el tiempo que dejamos u organizamos, ya que “no nos trae beneficio alguno” pero si tenemos un familiar enfermo o alguna situación extrema, ¿qué es lo primero que hacemos? Recurrir a ese “Dios”
La religión católica se recibe normalmente a los pocos años de vida, si es que no son meses, cuando nuestros padres organizan nuestro bautizo para luego dé ser hijos de Dios y protegidos por él, pero es una decisión que no tomamos nosotros, y que por lo mismo puede variar con el tiempo ya sea dejándola o cambiándose a una que responda a sus “necesidades religiosas”. Muchos jóvenes se apartan de la iglesia debido a las amistades, estudios, nuevos panoramas, poca incentivación en los padres, y poco interés.
Además en la escuela básica son obligados a tomar el ramo de religión. En la educación media, cuando ya alcanzan un poco más de autonomía, la religión es casi un estorbo, por lo tanto muchos jóvenes optan por dejarla. En la universidad el que habla de religión es simplemente un tonto, no va con ninguna de sus ideologías de vida. Pero ¿a que se debe esto? ¿La iglesia ya no responde las necesidades de los jóvenes? ¿O son los jóvenes los que no están interesados en el ella?
Muchos jóvenes dicen no ir ala iglesia por ser aburrida, dicen que siempre es lo mismo, que nunca hay nada nuevo, que son muy temprano, que de qué les servirá. Aunque estas son las típicas palabras de un joven poco interesado, son la gran mayoría de nuestro país y Sudamérica, una gran perdida para la iglesia católica, aunque por el otro bando las iglesias evangélicas y otras aumentan cada día más.
lunes, 28 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario